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Con esta elegante caja registradora, conseguir dos por uno es pan comido: ofrece a los pequeños comerciantes un escáner, un lector de tarjetas y un cajón lleno de cambio, además de una tableta extraíble.
La caja registradora de juguete es muy versátil: pesa los productos, los escanea, registra los precios en la pantalla táctil, los suma correctamente y, por último, acepta pagos en efectivo o mediante el terminal de punto de venta. Para ello, incluye tanto dinero de juguete como una tarjeta de crédito entre su amplia gama de accesorios con un diseño atractivo.
A los pequeños empleados del supermercado les encanta la pantalla táctil, que no solo muestra las cantidades, sino que también les permite introducir grupos de productos y reproducir melodías.
Esta caja registradora anima a los niños a participar en juegos de rol en el supermercado infantil, lo que fomenta la imaginación y las habilidades comunicativas.
Dimensiones: 33 cm x 14,5 cm x 22 cm. Apto para niños a partir de 3 años. Requiere 3 pilas AA (no incluidas).
La empresa fue fundada por Theo y Maria Klein para la producción de escobas y cepillos en el centro de Ramberg, en el Bosque del Palatinado.
Ramberg es un pueblo histórico con una larga tradición en la fabricación de cepillos, con más de 200 años de historia. Aparte de algunas fábricas, algunas con alrededor de 50 empleados, la mayoría de las familias de Ramberg se han dedicado a la producción de cepillos y escobas para uso doméstico desde 1890. En los años siguientes, la empresa se consolidó en la industria del juguete gracias a la calidad de sus juguetes y a su creciente gama de productos, tanto en Alemania como en el extranjero. Juegos de juguetes como "Para el pequeño limpiador", que incluía una escoba, un cepillo, un recogedor, una fregona y, posteriormente, una barredora, se convirtieron en los productos estrella de esta empresa familiar. La producción en Extremo Oriente y la fabricación de juguetes con licencia, en colaboración con importantes socios, permitieron a la empresa expandirse aún más y aumentar su cuota de exportación. Esto se tradujo en un incremento significativo de la facturación en 2005, que se mantuvo y creció de forma constante en los años siguientes. Tras el exitoso lanzamiento de la marca Bosch Mini, la empresa firmó acuerdos adicionales con reconocidos socios licenciatarios, que constituyen una parte importante de la cartera de productos actual de Theo Klein. Además de sus sólidas marcas licenciatarias, la empresa también goza de un éxito considerable con sus propias gamas de productos gracias a su creativo equipo de diseño.